Otra adaptación de Allen Ginsberg* y Escenarios/ Mónica Licea

Otra adaptación de Allen Ginsberg*

Mónica Licea/ Jalisco, México

Para los compañeros estudiantes Salomón, Marco y Daniel.

  Para todos los desaparecidos.

He visto a las mejores mentes cuerpos espíritus brazos bocas dientes oídos piernas ombligos uñas estómagos intestinos ojos corazones ser destruidos por la violencia y la rabia. Histéricos famélicos llorando por las calles cuerpos de ceniza buscando un amanecer lo suficientemente brillante para entregarse al vuelo y escapar aunque adheridos contra su voluntad no puedan hacer más que forzar a cada parte mutilada a sonreír mientras lentamente se tragan un animal muerto.

Personas desaparecen en mi país en mi ciudad en mi casa cada tres horas cada tres horas el universo es fertilizado con polvo de estrellas rojas cada tres horas nos desintegran nos matan nos convierten en el mejor negocio del mundo somos una cifra rentable la impunidad es rentable ser asesino cifra negra negro el silencioso cáncer de naturalizar el mal. Ojalá nunca el odio te saque la piel hasta hacer visible a todos tus muertos y ojalá nunca empiecen a gritar hasta reventarte los tímpanos ojalá sí al arte no a la violencia ojalá no son tres somos todos ojalá hasta encontrarlos con vida ojalá estén con vida ojalá vengan y me lleven con ellos. Estamos hartos hartos hartos estamos solos solos solos y somos los buenos.

El día de hoy tengo todos mis días tengo todos los años tengo toda una vida tengo toda mi muerte tengo el día de hoy tengo una cara tan larga por la tristeza con una cara tan larga que se despliega como alfombra que levanta murallas de nubes para que vivan los pobres los inocentes los soñadores los suicidas. Somos los buenos no matamos solo incineramos nuestras ganas de trasgredir el límite estamos al límite del mundo debería preguntar el mundo debería detenerse y preguntar ¿qué te duele?

3, 43, 60 mil. La indiferencia es matar dos veces. Una palabra con pasado presente y futuro. Una regresión un efecto mariposa una palabra que pesa en blanco, negro y rojo. Lo he visto todo y no… No puedo morir en paz.

*Del libro en proceso: Hermano (2019)

Escenarios

Mónica Licea/ Jalisco, México

En un terreno baldío, sobre el concreto de alguna calle, entre arbustos de un parque público, a la orilla de un río, en la profundidad del mar, en un sendero de montaña, en medio del desierto, en el suelo recién trapeado de alguna cafetería, dentro de un centro comercial, en la celda de alguna prisión, en una habitación de hotel, en el auditorio de algún teatro, arriba de un puente, sobre las vías del tren, dentro de una mina, en un campo de concentración, en una cama, en la cabina de un avión o en el asiento de un vocho blanco: el mundo es un cementerio que transitamos a diario.

Fotografía: Daniel Rodríguez Ríos (Río)
Compartir:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *